
Las obras de restauración de la fachada principal del Palacio Arzobispal de Sevilla llegaron a su fin el pasado viernes, 22 de marzo, cuando se retiraron las últimas lonas que dejan al descubierto el resultado de una intervención que ha durado poco más de cuatro meses.
El día 16 de noviembre del pasado año, a instancias del arquitecto Antonio Campos Alcaide y con motivo de la obra de restauración que dirigía en el Palacio Arzobispal de Sevilla, procedí a la inspección in situ de una de las patologías derivadas del estado de conservación que presentaban ciertas esculturas decorativas de la portada principal del citado edificio. Dicha portada, que está situada en la cara Sur, es de estilo barroco y según descripción del IAPH (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico) fue ejecutada entre 1703 y 1705 por el maestro cantero Lorenzo Fernández Iglesias, aunque definitivamente terminada en ese último año de 1705 por el maestro cantero sevillano Juan Antonio Blanco, sobre dibujos de Diego Antonio Díaz.

El principal objetivo de mi participación en este proyecto se cimentaba en la creación escultórica de diferentes fragmentos (antebrazos, manos y dedos) desaparecidos/as, producto de distintos desprendimientos y que afectaban en mayor o menor medida a diferentes elementos figurativos de esta portada-retablo, evidenciándose a simple vista la pérdida de significativos segmentos de algunas extremidades superiores, aspecto este, que impedía la completa lectura visual de las piezas escultóricas afectadas en particular, y por ende, de la portada completa en general. De hecho, la pérdida de alguno de estos elementos desembocó en la alteración del sentido iconográfico de dos esculturas, impidiéndoles cumplir sus originarias funciones simbólicas.






Todos estos elementos fueron reproducidos en piedra artificial y concretamente los fragmentos perdidos repuestos han sido los siguientes:
- Extremidad superior derecha (Antebrazo y mano) del ángel del palio Arzobispal
- Extremidad superior derecha (Antebrazo y mano) de estatua Tenante del escudo de España.
- Extremidad superior izquierda (Mano y porción del antebrazo) de estatua Tenante del escudo Papal
Posteriormente, se procedió a la creación volumétrica de los modelos preparatorios de once apéndices (dedos) perdidos, producto de algún desprendimiento de naturaleza desconocida. Unas pérdidas que se hallaban distribuidas entre las manos de las esculturas decorativas de las estatuas tenantes de los escudos de España y del Papa y el ángel de la mitra episcopal.






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